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TIPOS DE CUSTODIA COMPARTIDA EN ESPAÑA

¿Qué es la custodia compartida?

La custodia compartida es un régimen de guarda y custodia que establece que ambos progenitores comparten la responsabilidad y el cuidado de los hijos tras una separación o divorcio. Este modelo implica que tanto el padre como la madre participan de manera equitativa en la educación, crianza y convivencia habitual con los hijos menores, ejerciendo la custodia en igualdad de condiciones, con los mismos derechos y obligaciones.

Este régimen fue reconocido legalmente en España a través de la Ley 15/2005, que modificó el Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil, permitiendo que el juez acuerde la custodia compartida cuando así lo soliciten ambos progenitores o incluso uno solo, si se estima que es lo mejor para el menor. El artículo 92 del Código Civil español regula específicamente este tipo de custodia.

Es importante destacar que la custodia compartida no debe confundirse con la patria potestad, que generalmente se mantiene compartida independientemente del régimen de custodia establecido. Mientras la patria potestad se refiere a la representación legal y toma de decisiones importantes sobre los hijos, la custodia compartida se centra en la convivencia diaria y el cuidado cotidiano.

Desde 2013, tras una importante sentencia del Tribunal Supremo, la custodia compartida ha pasado de considerarse excepcional a ser vista como "normal e incluso deseable", ya que permite que sea efectivo el derecho de los hijos a relacionarse con ambos progenitores, incluso en situaciones de crisis. Los expertos consideran que este régimen es generalmente el más beneficioso para el interés y correcto desarrollo del menor.

Datos año 2024

En España, la custodia compartida ha experimentado un crecimiento significativo en los últimos años, consolidándose como una tendencia dominante en el país. Según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2023 los casos de custodia compartida representaron el 48,4% del total, superando por primera vez a las custodias otorgadas exclusivamente a las madres, que fueron el 47,8%.

Esta tendencia ha continuado en 2024, donde la custodia compartida ya alcanza aproximadamente el 48% de los casos. Este aumento refleja un cambio notable en comparación con años anteriores: en 2010, el porcentaje de custodias compartidas era solo del 12,6%, mientras que en 2022 llegó al 45,9%. Este incremento representa un cambio del 127% con respecto a la estadística de hace diez años, cuando las custodias maternas representaban el 73% en 2014.

La distribución geográfica de la custodia compartida varía considerablemente entre las distintas comunidades autónomas. Las regiones donde más se otorgan custodias compartidas incluyen Cataluña (56,2%), Navarra (55,7%) y Baleares (52,8%), mientras que las comunidades con menores tasas son Ceuta y Melilla (23%) y Extremadura (35%).

Este cambio de tendencia está relacionado con varios factores, entre ellos un cambio en el rol de los hombres y una mayor implicación en la crianza de los hijos, así como avances de naturaleza jurídica. También refleja una reordenación en el ámbito laboral, donde las mujeres dedican más horas al empleo mientras que en los hombres ha disminuido, lo que ha contribuido a una distribución más equitativa de las responsabilidades familiares.

Beneficios de la custodia compartida para los progenitores y para los menores

Beneficios para los menores:

La custodia compartida ofrece numerosos beneficios para el desarrollo y bienestar de los hijos. En primer lugar, garantiza a los menores la posibilidad de disfrutar de ambos progenitores, manteniendo una relación constante y significativa con ellos. Esto contribuye a una mayor estabilidad emocional, ya que los niños pueden experimentar la presencia y el apoyo de ambos padres, reduciendo sentimientos de abandono o culpa.

Los estudios demuestran que los niños en custodia compartida tienden a tener un mejor rendimiento académico y mejores habilidades sociales. Al mantener contacto con ambos progenitores, se reduce el impacto emocional del divorcio y se fortalecen sus vínculos afectivos. Además, la exposición a diferentes estilos de crianza y valores familiares puede enriquecer su desarrollo y fomentar una visión más equilibrada del mundo.

Otro beneficio importante es que los menores pueden ver menos alterada su rutina habitual, especialmente en modalidades como la casa nido, donde son los padres quienes se turnan para vivir en el hogar familiar. Esto proporciona una sensación de continuidad y seguridad que favorece su adaptación a la nueva situación familiar.

Beneficios para los progenitores:

Para los padres, la custodia compartida fomenta una distribución equitativa de responsabilidades parentales. Ambos progenitores participan en la educación, crianza y cuidado de los hijos, evitando cargas desiguales y permitiendo que ninguno quede relegado en la crianza.

Este régimen también promueve la cooperación y la comunicación entre los progenitores, lo que puede contribuir a reducir los conflictos y crear un ambiente más armonioso. Al compartir la custodia, los padres pueden estar más motivados a comunicarse y colaborar de manera efectiva, disminuyendo las tensiones que a menudo surgen en situaciones de custodia exclusiva.

Adicionalmente, la custodia compartida permite a ambos progenitores mantener una vida personal y profesional más equilibrada, al disponer de tiempo para sí mismos durante los períodos en que no tienen a los hijos. Esto puede traducirse en un mejor bienestar emocional y una mayor satisfacción con el acuerdo de custodia.

Tipos de custodia compartida

Existen diversos tipos de custodia compartida que se adaptan a las necesidades específicas de cada familia. Las principales modalidades son:

Según el domicilio:

  1. Custodia compartida con domicilios alternos: Es la modalidad más común, donde los hijos se trasladan de un domicilio a otro según el período establecido. Cada progenitor vive de forma independiente en su propio domicilio, y los menores alternan su residencia entre ambos hogares.
  2. Custodia compartida con casa nido (domicilio fijo para los hijos): En esta modalidad, los hijos permanecen siempre en el mismo domicilio (el "nido") mientras que son los padres quienes se turnan para vivir con ellos en ese espacio. Esto proporciona mayor estabilidad a los menores, aunque requiere que los progenitores dispongan de tres viviendas: la familiar y una para cada uno cuando no les corresponde estar con los hijos.
  3. Custodia compartida coexistente: Ambos progenitores y los hijos viven todo el tiempo en el mismo domicilio, aunque la guarda y custodia se reparte por tiempos. Esta modalidad es menos frecuente debido a las dificultades prácticas que implica.

Según la distribución temporal:

  1. Custodia compartida por semanas: Los hijos conviven con cada progenitor una semana completa, alternándose entre ellos. Es la opción más frecuente, generalmente con intercambios los viernes o lunes, preferentemente a la salida del colegio.
  2. Custodia compartida por quincenas o meses: Los períodos de convivencia son más largos, lo que puede reducir la frecuencia de los traslados pero implica separaciones más prolongadas de cada progenitor.
  3. Custodia compartida con distribución desigual del tiempo (70/30): Uno de los progenitores convive con los hijos el 70% del tiempo, y el otro el 30%. Aunque no es una custodia al 50%, se sigue considerando compartida si ambos participan de manera activa en la educación y toma de decisiones sobre los menores.

Es importante destacar que el hecho de que los padres tengan la custodia compartida no significa necesariamente que lo hagan por tiempos iguales, aunque sea lo más frecuente. La distribución temporal debe adaptarse a las circunstancias particulares de cada familia, siempre priorizando el interés superior del menor.

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