Ofrecimiento de conversión voluntaria en acciones

Según se acerca la fecha en la que Banco Santander va a proceder al canje obligatorio por acciones a miles de afectados por los Valores Santander, en los que dichos afectados verán como su inversión, que creían segura y garantizada por el Banco, ha sufrido una pérdida que puede ser superior al 60% o 70%, se suceden las artimañas por parte de la entidad para tratar de minimizar el riesgo. La última de ellas es el llamar uno a uno a los afectados, para tratar de convencerles de la conveniencia de aceptar un “documento de conversión voluntaria de los Valores Santander”.

Las próximas oportunidades para el canje “voluntario” se producirán en agosto y septiembre. ¿Es beneficioso acudir a este canje tal y como lo plantea el banco?.

No se engañen, no hay nada conveniente (al menos para los afectados) en la maniobra de Banco Santander. Se trata de una acción dirigida a minimizar los efectos de sus malas prácticas llevadas a cabo allá por el mes de septiembre de 2007.

¿Cuáles son los verdaderos motivos de éste ofrecimiento?:

El “engaño” de los dividendos:

Por parte de Banco Santander, se ha tratado de convencer a los afectados de que, aceptando el canje, tendrían derecho a recibir el dividendo como accionistas, lo cual supone a simple vista un beneficio.

Pero en realidad, no existe tal beneficio para aquellos que se conviertan ya en accionistas, puesto que la cantidad que se percibe en concepto de dividendo, se descuenta automáticamente del valor de la acción. Nos explicamos.

Pongamos el ejemplo de una persona que tenía una inversión de 10.000 € en Valores Santander, y que recibirá una vez aplicado el precio de canje (13,25 €), tras este canje “voluntario” que aceptó, aproximadamente 354 acciones.

Estas 354 acciones, tienen un valor actualmente de aproximadamente de 1.649 € (el valor de la acción es de 4,66 €).
Es decir, en este momento ese es el resultado de esta “segura”, “adecuada” y “recomendable” inversión de 10.000 euros: se han convertido en acciones en bolsa cuyo valor actual no alcanza los 1.700 €.

¿Y qué ocurre con los dividendos, “gancho” que está ofreciendo el banco?. Pues que como decíamos las cantidades recibidas como dividendos se descuentan automáticamente del valor de cotización el día que son repartidos. Es decir, si sus acciones tienen por ejemplo un valor de 5 € el día anterior a que se reparta el dividendo, y a cada accionista se le va a repartir un dividendo de 0,15 € por acción, la cotización el mismo día del reparto comenzará en 4,85 € (5€ – 0,15€).

¿Dónde está el beneficio de ser accionista en agosto en lugar de serlo en octubre para cobrar los dividendos?. En ninguna parte. Porque al descontarse el dividendo de la cotización, esos 0,15 € por acción se descontarán del valor de nuestra cartera. Al final tendremos exactamente lo mismo.

Esta cuestión, que puede ser desconocida para muchos afectados, es perfectamente conocida por cualquier empleado de banca al ser básica en el mundo de la bolsa. La percepción de dividendos puede ser una buena estrategia para carteras de acciones conservadoras y a muy largo plazo, pero el ofrecerlo como una ventaja o una oportunidad en el corto plazo, es asesorar indebidamente a los afectados, por no decir engañarlos.

Reducir una posible avalancha de ventas:

Otro de los motivos para ofrecer estas “ventanas de liquidez” no es otra que la de tratar de repartir al máximo la conversión en acciones, a fin de reducir una más que probable avalancha de ventas el día del vencimiento de los Valores Santander (4/10/2012), y los posteriores, dado que muchos afectados, independientemente de que luego reclamen contra el banco o no, tienen intención de vender sus títulos según los reciban. Ello previsiblemente hará bajar más la cotización de la acción, agravando con ello las pérdidas ocasionadas a los afectados.

Así que el banco ha ideado otra maniobra ciertamente escandalosa, y es tratar de que los afectados “renuncien” a reclamar a la vez que aceptan este canje “voluntario”.

Sobre la maliciosa cláusula de renuncia a reclamar:

Por otra parte, hemos detectado que Banco Santander en estos canjes hace firmar un documento que refleja claramente su intención de evitar una más que segura avalancha de reclamaciones, y ello con dos acciones fundamentalmente:

Por una parte, mencionando en dicho escrito que el cliente acepta el canje “sin haber solicitado ni recibido asesoramiento alguno de Banco Santander”, cuando es el banco el que ha llamado reiteradamente a su cliente y aconsejando encarecidamente que acceda a este canje, asesorando sin ningún género de dudas acerca de la conveniencia de realizarlo.

Y por otro lado, en una actuación grave y desleal por parte del banco, incluyendo de manera forzada una cláusula de exoneración de responsabilidad, del siguiente tenor literial: “Finalmente, el ordenante manifiesta no tener nada que reclamar a Grupo Santander en relación con los Valores Santander.”

Nos encontramos ante una maniobra destinada a tratar de esquivar la que sabe es su responsabilidad. Sobre la introducción de esta cláusula solo podemos mencionar que estamos ante una cláusula abusiva, fuera de tiempo y lugar (aprovechando un canje que sólo al banco beneficia y que ha sido interesado por el propio Banco Santander), y que en absoluto convalida los defectos que se hayan podido producir en la colocación del producto. Defectos que han sido numerosos y graves y en muchos casos van a provocar la nulidad de la contratación.

Desde Basilea Abogados hacemos un llamamiento a la entidad Banco Santander a fin de que cese en esta repudiable práctica, y a los afectados para que se informen sobre las posibilidades de reclamación y no dejen que sus derechos sean pisoteados una vez más. Ello sin perjuicio de que la firma de esta cláusula no es impedimento para proceder a reclamar judicialmente ante la irregular comercialización de este producto complejo y de alto riesgo. Al contrario, entendemos que de la colocación masiva de esta abusiva cláusula, se ha de apreciar por nuestros Tribunales la mala fe de Banco Santander y el reconocimiento de que ha actuado de manera irregular no solo al tratar de impedir reclamaciones por parte del cliente, sino en la comercialización original en la que se produjeron esas irregularidades sobre las que intenta que no se reclame.