Jueves, 19:50 horas. Vuelves a casa en tu coche. Estás deseando llegar y ponerte el pijama. No ha sido tu mejor día. Estas cansado y hay tráfico. Siempre hay tráfico.

Aprietas tu espalda contra el respaldo del asiento mientras esperas que el coche que tienes delante arranque. Metes primera y paras. Arrancas y vuelves a parar. Suspiras. Arrancas de nuevo, y una moto pasa por tu lado muy cerca de ti. Demasiado, piensas. Lo suficiente como para que no te des cuenta de que deberías haber vuelto a pisar el freno, porque cuando lo haces ya es tarde. Tu coche ha golpeado al que tenías enfrente. Ha sonado a chapa y cristal.

Los dos conductores encendéis a la vez las luces de emergencia y os bajáis del coche. Lo primero que haces es disculparte y preguntarle al otro conductor si se encuentra bien. Por suerte no hay heridos y el golpe no ha sido muy grave. Tu coche sólo tiene rota una varilla del radiador, aunque el paragolpes del otro está bastante abollado y tiene un faro roto.

Rellenáis el parte amistoso y os dais los teléfonos. Vuelves a disculparte y montas de nuevo en tu coche. En cuanto llegas a casa llamas a tu compañía de seguros para comunicar el siniestro. Como lo tienes a todo riesgo confías en que no tendrás que hacer nada más y que los seguros se arreglarán entre ellos.

Pero el teleoperador que te atiende te da una mala noticia: la compañía no te va a cubrir estos daños, ni los de tu coche ni los del otro, porque no pagaste el primer recibo fraccionado de la prima anual. Según te dice, cuando te lo pasaron al cobro hace dos meses fue devuelto por tu banco. Y tú ni te enteraste.

¿Qué debes hacer? ¿Tiene razón la compañía cuando se niega a pagar todos los daños? Sigue leyendo y sabrás la respuesta.

Desde el día que el banco devolvió el recibo, el art. 15.2 de la Ley de Contrato de Seguro te concedió un mes para pagar, pero si no lo hiciste a partir de ese primer mes la cobertura de tu póliza quedó en suspenso hasta el sexto mes. Y a partir de ese sexto mes ya no estabas asegurado.

Por tanto, el golpe que te diste cuando volvías del trabajo se produjo cuando la cobertura del seguro estaba suspendida, lo cual no quiere decir que la compañía no esté obligada a pagar ninguno de los daños. Todo lo contrario: los desperfectos que sufriste en tu propio coche no te los tendrá que pagar, pero en cambio sí deberá pagar la reparación de los desperfectos que le causaste al otro vehículo. La suspensión de la cobertura del seguro no opera frente al tercero que ejercite la acción directa del art. 76 LCS, en la medida en que este mismo artículo prevé que la acción directa que pueda interponer el dueño del otro coche contra tu compañía es inmune a las excepciones que ésta pueda alegar frente a ti.