Como Firma especializada en derecho bancario, nuestra cartera de clientes se compone de personas afectadas por la comercialización de productos financieros pero no por ello se trata de expertos en la materia. Es más, podría decirse que la gran mayoría de ellos carecen incluso de conocimientos financieros básicos.

Por ello, es común que les asalten dudas de conceptos, operaciones financieras y criterios fiscales relacionados con las operaciones efectuadas por ellos mismos.

En este sentido, y estrechamente ligado con las consecuencias de cara a la Declaración de la Renta, queremos repasar una de las cuestiones sobre las que nos formulan un gran número de consultas y que no es otro que el criterio que se aplica en la compra-venta de acciones de cara a la fiscalidad de Hacienda.

Comenzaremos por recordar que en la compra-venta de acciones se aplica el criterio FIFO (First In, First Out), es decir, las primeras acciones en entrar son las primeras acciones en salir. Este criterio es el opuesto al criterio LIFO (last in, first out; las últimas acciones en entrar son las primeras acciones en salir).

Aplicando este criterio FIFO, el accionista no puede elegir qué acciones vender sino que se venderán las más antiguas y de manera correlativa, y se liquidara con Hacienda los beneficios y pérdidas generados conforme a este principio.

Veamos un ejemplo:

– En enero compro 5 acciones a un precio de 100.
– En marzo compro 5 acciones a un precio de 150.
– En agosto vendo 5 acciones a un precio de 200.

¿Qué acciones concretamente estaría vendiendo?

Si vendo 5 acciones, estaré vendiendo las 5 acciones compradas en enero. Si vendiera 7 acciones, estaría vendiendo las 5 acciones compradas en enero y 2 acciones de las compradas en marzo.

¿Qué repercusión económica tendría la venta de unas u otras acciones?

Si vendo las 5 acciones compradas en enero (precio total de estas acciones 5 x 100 = 500). La venta de agosto arroja un total de 1.000 (5 x 200 = 1.000), he obtenido un beneficio de 500.

Si hubiera aplicado el criterio Lifo el resultado habría sido diferente:

Si vendo las 5 acciones compradas en marzo (precio total de estas acciones 5 x 150 = 750). La venta de agosto arroja un total de 1.000 (5 x 200 = 1.000), he obtenido un beneficio de 250.

Como puede verse, de cara a la tributación de los rendimientos o pérdidas obtenidos con la venta de acciones, la aplicación de uno o de otro criterio condicionará la carga tributaria que tendrá que declarar el cliente, por lo que siempre es necesario llevar a cabo un adecuado control de la actuación que haya llevado a cabo nuestro intermediario financiero.