El precio medio de las comisiones bancarias durante el primer semestre de este ejercicio 2008 ha sido del 5,78%, según reflejan los datos facilitados por el Banco de España. El mayor aumento, para desgracia de aquellos particulares y empresas que tratan de sortear los efectos de la crisis, fue el correspondiente al pago por descubiertos, que tuvo una subida de casi el 11%. No se libran de esta importante subida otras tradicionales comisiones como la emisión de cheques, la cuota por mantener una tarjeta de crédito, o las temidas comisiones de devolución.
Estas últimas, las comisiones de devolución por efectos impagados, está causando verdaderos estragos en las cuentas de miles de pequeñas y medianas empresas. Ante este panorama debemos tener claro no solo que es posible reclamar con éxito, sino que con el debido asesoramiento y llevando a cabo las acciones judiciales precisas es posible recuperar íntegramente nuestro dinero.
Frente al habitual argumento de la banca del principio básico de libertad para su fijación, la normativa bancaria impone dos requisitos generales para que resulte procedente el cobro de una comisión:
Uno de carácter formal: las comisiones deben recogerse en el contrato y/o en un folleto de tarifas redactado de forma clara, concreta y fácilmente comprensible. Este Folleto debe quedar registrado en el Banco de España antes de su aplicación y encontrarse a disposición de los clientes en todas y cada una de las oficinas abiertas al público.
Otro de carácter material: las comisiones deben responder a servicios efectivamente prestados que hubieran sido aceptados o solicitados en firme por el cliente.
Es muy habitual que las entidades financieras cobren a sus clientes todo tipo de comisiones de manera inadecuada e irregular, al no cumplirse ambos requisitos. Esto sucede, para desgracia de muchas empresas, con las comisiones de devolución y de descubierto, que en la gran mayoría de los casos ni fueron expresamente pactadas, ni corresponden a servicios efectivamente prestados. Nos encontramos ante un abuso disfrazado de supuesto servicio.
Son comisiones por tanto improcedentes, que todos aquellos afectados pueden y deben reclamar a fin de recuperar las enormes sumas indebidamente cobradas por su entidad financiera.
Desde Basilea Abogados les animamos a que reclamen ante este abuso. En su mano está defender sus derechos y su dinero.