Cuando firmamos un contrato de seguro, no solo debemos tener en cuenta el coste del mismo y el contenido de su clausulado. Es importante, por ejemplo, evitar dos situaciones como la del infraseguro y el sobreseguro, que pueden terminar siendo muy perjudiciales para el asegurado.

La situación de infraseguro se produce cuando se tiene asegurado un bien por debajo de su valor real. Es una situación habitual en la que, por desconocimiento del valor real o porque se pretenda economizar en el coste del seguro, declaramos un valor inferior al que realmente tiene el bien objeto de cobertura.

En estos casos y tras el siniestro, la indemnización a recibir se reducirá en la misma proporción de infraseguro. A modo de ejemplo, si tenemos un bien cuyo valor es de 1.000 € y lo aseguramos declarando un valor de 800 €, nos encontramos en una situación de infraseguro del 20%. En tal caso, si tras un siniestro tenemos derecho a recibir 600 € por dicho bien, la indemnización a recibir será reducida en ese 20%, es decir recibiremos únicamente 480 €.

También existe la posibilidad de asegurar algo hasta cierta cantidad sin tener en cuenta el valor real total del bien, lo que se conoce como aseguramiento a primer riesgo. En estos casos al haberse pactado exactamente la cantidad asegurada, no hay posibilidad de infraseguro ni regla proporcional.

Frente a la situación de infraseguro, tenemos la contraria, la del sobreseguro, que se produce cuando tenemos un bien asegurado por encima de su valor real. En el caso de que se produzca un siniestro, la compañía que perciba tal circunstancia nos indemnizará por valor real del bien y no en proporción al sobreseguro existente.

Si la situación se ha producido debido a un error, el cliente únicamente podrá reclamar a la compañía el exceso de prima pagada por el hecho de tener los bienes asegurados por encima de su valor real.

En ocasiones no se trata de un simple error en la valoración del bien, sino que el ánimo al crear una situación de sobreseguro es fraudulento, persiguiendo el asegurado buscar un beneficio ilícito mediante el cobro de una indemnización mayor a la que correspondería. La Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones y nuestros tribunales tienen declarado que cuando pueda demostrarse tal intención fraudulenta, el contrato podría ser declarado nulo, situación que en muchas ocasiones persiguen las compañías aseguradoras y que es fuente habitual de controversias judiciales.

¿Qué sucede cuando asegurado y compañía discrepan sobre el valor que debe darse al bien asegurado y si debe cumplirse con la indemnización pactada?. En estos casos, es habitual que se enfrenten de un lado, y a favor de las compañías, el deber de declaración del riesgo por parte del asegurado (artículo 10 de la Ley de Contrato de Seguro, en adelante LCS), y la prohibición de que el seguro sea objeto de enriquecimiento injusto para el asegurado (artículo 26 LCS); y de otro lado, los argumentos que se emplean a favor de los asegurados cuando la aseguradora no ha llevado a cabo las facultades de comprobación del riesgo que ofrece el artículo 10 de la LCS.  En este sentido el Tribunal Supremo tiene establecido para aquellos casos que presenten dudas, que cuando se ha declarado un valor a un bien, ese valor se ha aceptado por el asegurador y con el mismo ha calculado el coste de la póliza, todo ello sin hacer uso de las facultades de comprobación del riesgo que ofrece el artículo 10 LCS, ha de entenderse que el valor real del bien coincidía con el asegurado y no estamos ante un enriquecimiento injusto, por lo que el asegurado tendrá derecho a recibir la indemnización íntegra pactada.

Diego Rodríguez Marcos

Socio de Basilea Abogados