La actual situación económica ha traído una reducción drástica en el otorgamiento de avales a primer requerimiento por las entidades financieras, lo que ha provocado un resurgir de alternativas para garantizar el cumplimiento de obligaciones, como es el caso de los seguros de caución.

El contrato de seguro de caución es un tipo de seguro en el que la compañía aseguradora se compromete frente al tomador del seguro, en caso de incumplimiento por el tomador del seguro de sus obligaciones, a indemnizar al asegurado, dentro de los límites establecidos en la ley o en el contrato.

La gran diferencia con el aval bancario a primer requerimiento, es que el contrato de seguro de caución la compañía aseguradora puede oponer al asegurado -beneficiario de la indemnización- excepciones distintas de las que derivan de la garantía misma, por lo que hay que probar el incumplimiento que causa el daño.

Es decir, el pago no se produce con un simple requerimiento por escrito instando la ejecución como en el aval bancario (en el que en principio no hay que demostrar incumplimiento).

Por ello, en el caso de querer constituir un seguro de caución para garantizar operaciones del tráfico mercantil con la misma efectividad que los avales bancarios, resulta fundamental definir con exactitud el “riesgo asegurado”, determinando de forma clara los hechos o escenarios cubiertos. Huiremos de redacciones genéricas del estilo “como garantía del cumplimiento de las obligaciones asumidas por las partes…”, que sí son plenamente eficaces y hasta recomendables en los avales.

Del mismo modo, resulta igualmente muy adecuado introducir una cláusula de redacción similar y tan completa como la de un aval a primer requerimiento, a modo de complemento de la póliza suscrita, que deje claro la operatividad que buscaban los contratantes. No solo definiendo bien lo que se asegura, sino también por ejemplo añadiendo que “el asegurador asume el compromiso de indemnizar al asegurado a primer requerimiento”, o que “el seguro se hará efectivo a pesar de la oposición del tomador del seguro”. La posibilidad de inserción de esta cláusula en los contratos de seguro de caución ha sido ampliamente reconocida por la jurisprudencia.

Es decir:  a falta de aval bancario, un seguro de caución en estos términos, garantizará el cumplimiento de las obligaciones asumidas en un contrato, ya que el obligado al pago es una compañía de seguros, seguramente más solvente que la empresa con la que se contrata.

Diego Rodríguez Marcos
Socio de Basilea Abogados