El pasado 22 de octubre comenzó la ronda de declaraciones que durante los próximos meses deberán prestar ante el Juzgado Central de Instrucción 2 de la Audiencia Nacional todas las personas, físicas y jurídicas, que hasta el momento ostentan la condición de investigadas, por su posible participación en la estafa piramidal ideada presuntamente por el principal imputado, Raúl Cano, a quien se atribuye haber creado la sociedad ARC TRADER para estafar a más de un millar de inversores con la promesa de conseguir grandes beneficios invirtiendo primero en Forex, y después creando un banco privado. Según las investigaciones llevadas a cabo por la UDEF, las dos principales cuentas bancarias de ARC TRADER registraron movimientos de más de quince millones de euros.

La lista de imputados es larga. Por un lado se encuentran siete personas a quienes se les atribuye haber participado tanto en la génesis de la estafa como en todas las operaciones posteriores que tenían como único fin transferir el capital invertido por los inversores en ARC TRADER a sus cuentas personales. Por otro lado se encuentra un nutrido grupo de comerciales, cuya función habría consistido en encontrar personas interesadas en invertir sus ahorros en la sociedad. Las defensas de estos comerciales seguirá sin duda una línea clara: los comerciales desconocían que el negocio gestionado por los principales acusados era un fraude.

Para los inversores afectados, que los comerciales tuvieran conocimiento directo o no del destino que ARC TRADER estaba haciendo de su dinero les resulta, cuanto menos, indiferente. Su único propósito pasa por recuperar el dinero que confiaron a ARC TRADER, y que entregaron sólo gracias a las explicaciones facilitadas por estos comerciales. Debemos recordar que la presunción de inocencia no es aplicable a la cuestión de las responsabilidades civiles. Existente precedentes jurisprudenciales, como por ejemplo la STS nº 302/2017, de 27 de abril  (RJ 2017, 1993), que han señalado que la presunción de inocencia no alcanza a los hechos que dan lugar a responsabilidad civil. En ese territorio ha de estarse a otros estándares de prueba: lo más probable. Las dudas -si es que las hubiera- no tienen por qué resolverse necesariamente en favor del supuesto responsable civil.

En materia de responsabilidad civil las posibles dudas no deben resolverse necesariamente en favor del supuesto responsable civil.

Como decíamos al principio, la instrucción de la causa acaba de comenzar. Los inversores tardarán en obtener una sentencia que les reconozca ser víctimas del engaño sufrido. Pero teniendo en cuenta que ARC TRADER consiguió captar al menos 9,8 millones de euros hasta julio de 2016, determinar el grado de participación y las responsabilidades civiles de todos los responsables en estos hechos resultará fundamental para que los perjudicados puedan recuperar el dinero que invirtieron.

Vicente Rodrigo

Socio Basilea Abogados